¿Cómo pueden crear valor los periodistas? Testimonio de Jeff Jarvis

Compartimos una excelente lectura recomendada por 233 grados en la que Jeff Jarvis, el especialista en medios, desentraña el nuevo mercado de contenidos periodísticos.

Las historias que más éxito tienen en la actualidad exigen unos conocimientos particularmente distintos a los de hace unos años, y hay que aprovechar el valor añadido que puedan aportar los periodistas en las noticias que realmente merezcan la pena.

“Cuando decidí formar parte del mundo de la información tomé un voto de pobreza, o al menos lo hice asumiendo que nunca me haría millonario. Elegí no estudiar Derecho, y me fui a hacer Periodismo, y lo hice con pleno conocimiento de que nunca estaría bien remunerado. Falso.

Terminé estando muy bien pagado porque trabajé en prensa durante las últimas bocanadas de su centenaria burbuja monopolística, que irónicamente alcanzó su clímax al mismo tiempo que la efímera burbuja tecnológica. Antes de 2001 los periódicos metropolitanos todavía ganaban decenas de millones de dólares con cada una de sus categorías de anuncios clasificados, además de ganar con la publicidad y con los ingresos por circulación. Las revistas todavía eran un súper negocio en el que valía la pena invertir decenas, incluso cientos o millones de dólares para lanzarlas al mercado. La televisión era todavía el medio estrella, en donde el denominado “talento” valía mucho dinero.

Los periodistas terminaron con una visión muy inflada de su propio valor. Había una burbuja, que acabó por estallar. Esa es la razón por la que ahora ladran con tanto ímpetu contra los vientos de cambio. El cambio no sólo les está dejando sin puestos de trabajo, sino que está haciendo desaparecer grandes puestos: que daban visibilidad, orgullo, bien pagados, seguros. Maldita sea, se está yendo al garete algo muy bueno.

El economista especializado en medios Robert Picard le dio un pinchazo a esa burbuja (cuando ya se había desinflado; hizo leña del árbol caído), cuando argumentó en el Christian Science Monitor y en una charla en Oxford que los periodistas se merecen cobrar poco porque no aportan suficiente valor. Picard dice, y tiene razón, que los periodistas invierten mucho tiempo en estrujar nuestra materia prima: cosas que ya sabemos, las cosas que hacen otros:

El trabajo bien remunerado requiere personal con aptitudes únicas, habilidades y conocimiento. El trabajo tampoco puede ser una labor de consumo masivo. Lamentablemente, la tarea periodística se ha convertido en un bien corriente. La mayor parte de los periodistas comparten el mismo tipo de habilidades y los mismos planteamientos ante los temas, buscan las mismas fuentes, hacen las mismas preguntas y producen historias relativamente parecidas…

En el sector de la información los procesos y procedimientos para recopilar noticias están marcados por valores informativos estandarizados, que producen noticias estandarizadas, en formatos estandarizados, que se presentan en estilos estandarizados. Los resultados son de un parecido extraordinario con diferencias mínimas.

Está claro que los periodistas no quieren estar en el mercado de trabajo contemporáneo, y mucho menos en el altamente competitivo mercado de la información. Prefieren justificar el valor que generan en términos de filosofía moral o valor instrumental. La mayoría cree que lo que hacen es tan intrínsecamente bueno que deben ser recompensados por ello aún cuando no produzca beneficios.

Así que, ¿cómo pueden crear valor los periodistas? Pueden y deberían informar, pero la economía de los enlaces exige que se especialicen, que sobresalgan en el terreno de juego informando de manera diferenciada: decidnos algo que no sabemos, algo que queremos y que necesitamos saber, no algo que ya sabemos.

Picard piensa que los periódicos locales se pueden especializar, y en eso estamos de acuerdo, pero no coincidimos en los temas. Él dice que se deberían centrar en temas nacionales e internacionales: Dallas, en temas de energía; Chicago, en aviación; Des Moines…

Pero yo creo que su fuerza radica en ser locales. Y en eso también estoy en desacuerdo con Denton: creo que algunos anunciantes (nuevos anunciantes que nunca antes habían sido servidos por periódicos grandes e ineficientes) tendrán muy en cuenta el mercado local y terminarán por apoyar la labor que da servicio a los clientes locales (hablé hoy mismo con uno de esos anunciantes, pero ya lo comentaré más adelante).

Picard dice que los periódicos tienen que aprender a colaborar, y en eso también estoy de acuerdo. Pero dice que tienen que hacerlo “a través de empresas informativas”. Yo digo que tienen que hacerlo fuera de las empresas informativas, apoyando y permitiendo la creación de redes yecosistemas de noticias distribuidos.

Picard dice que los periodistas “necesitan adquirir habilidades empresariales y aptitudes frente a la innovación que les faciliten liderar el cambio en lugar de meramente reaccionar ante el mismo”. En eso ciertamente coincidimos. Esa es la razón por la que dirijo un curso en periodismo emprendedor. Pero me pregunto si en sus palabras va implícito que es demasiado tarde para iniciativas emprendedoras desde dentro de las instituciones heredadas; que el cambio tiene que venir desde fuera.

Pero el resultado final es el resultado final: los periodistas necesitan hacer un balance honesto y crudo del valor que generan antes de preocuparse de cuánto les están pagando y quién les paga. Ya no pueden seguir usando la contabilidad de las vacas gordas, cuando estaban convencidos de que ellos y su vocación se merecían sus nóminas infladas (y yo fui uno de quienes las recibieron) sin afrontar la cruda realidad del mercado. Ahora no tienen otro remedio que asumirla

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