Medios de comunicación vinculados al poder político

Mauricio Velasco

Un reciente artículo publicado por el diario El Universo daba cuenta de cómo una docena de diputados del Congreso Nacional son dueños o tienen participación en medios de comunicación, ya sea prensa escrita, radio o televisión.

El hecho no parece tan novedoso en Ecuador cuando varias autoridades públicas elegidas democráticamente en las urnas se han encaramado desde la tribuna de los medios de comunicación para después convertirse en candidatos y finalmente, llegar a ocupar alguna dignidad pública.

Pero lo que sí es relativamente nuevo es que el periodista se convierta en dignidad pública y viceversa, dejando al descubierto el hecho de que empezaría a producirse un círculo vicioso entre el poder político y los medios de comunicación que ha invisibilizado a la sociedad a la que se deben. ¿Dónde queda, entonces, el papel de mediación de la prensa entre Estado y sociedad?

Mientras la política puede considerarse como el arte de gobernar, el periodismo puede ser comprendido como el arte de manejar la información; por tanto, uno y otro aspecto giran en relación a la sociedad y por tanto tienen un carácter público que se fundamenta sobre la ética.

Para comprender el modelo democrático actual resulta imprescindible entender la relación entre la prensa y el poder político, y más cuando las sociedades latinoamericanas han pasado desde regímenes autoritarios donde estuvo en serio peligro la libertad de prensa, a momentos donde el periodismo ha jugado un papel gravitante en la consolidación de regímenes democráticos, especialmente por su papel crítico frente a los abusos del poder político.

Sin embargo, en los momentos actuales donde imperan las tesis del liberalismo empresarial y la globalización, la prensa parece responder más por aquel fundamento que la considera como negocio, mientras la sociedad enfrenta un paulatino proceso de desinformación donde medios y Estado tienen mucho que ver.

Los voceros del poder político legitiman a la prensa como la expresión de la opinión pública per se en lugar de encarar a los medios la apertura de espacios de opinión sobre educación política; los medios de comunicación estructuran su agenda noticiosa la mayoría de veces en torno de los intereses del poder y sus voceros, sin hacer el contrapeso debido con la expresión de los sectores sociales.

Por otro lado, cuando los medios de comunicación critican el intervencionismo del Estado como un mecanismo que violenta la libertad de prensa, muchas veces olvidan que históricamente no ha habido una separación tajante entre Estado y prensa, sino más bien una relación incestuosa debido a las ventajas mutas para sus intereses políticos y económicos.

Parece ser que debido al alto nivel de credibilidad que tiene los medios de comunicación, los políticos profesionales han decidido apostarlo todo en comprar medios de comunicación pues, ciertamente, muchas de las batallas políticas y sociales se ganan o pierden en los medios de comunicación.

Punto de vista

Hernán Reyes, catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar

"En los últimos tiempos se observa una relación directa y sin mediación entre medios y poder político"

Siempre ha habido una relación entre poder político y medios. Desde el inicio de la masificación, siempre el poder político ha tratado de cooptarlos para sus fines.

Inicialmente, se pudiera pensar que los medios masivos no eran sino portavoces de diversos fines políticos, y luego aparece más esta idea de generadores de opinión pública, es decir, como intermediadores entre la sociedad y la política, inclusive cumpliendo el ideal de conformar una opinión pública informada, precisamente para poder decidir políticamente.

A mi modo de ver, en los últimos tiempos se observa una vuelta muy peligrosa: una relación directa y sin mediación entre medios y poder político, a pesar de que las legislaciones nacionales han sido muy claras en prohibir la propiedad de medios a fuerza políticas, precisamente para consolidar medios de comunicación con independencia, frente órganos o aparatos propagandísticos.

En América Latina se ve el caso de Color de Mello que llega al poder América Latina gracias a sus vinculaciones con medios; en el caso de Italia, Berlusconi es un magnate de la comunicación. Fujimori utilizó la prensa amarillista y la televisión como plataforma política, y por supuesto ahora se ve la cercanía entre determinados políticos profesionales que son dueños o accionistas. Esto plantea dos interrogantes: por un lado si estos medios son instrumentos de poder y si por el otro lado, desde la ética, cómo pueden nombrarse como medios independientes.

Sobre la conveniencia de crear medios estatales

En primer lugar hay que aclarar que Estado y gobierno no son la misma cosa… Muchas veces los medios estatales no sirven para abrir una agenda informativa dirigida a sectores excluidos, sino que aparecen a sí mismos como instrumentos propagandísticos del gobierno de turno, y esto es complicado porque pierden la posibilidad de proponer cambios significativos en la percepción y más bien privilegian la construcción de imagen y de marketing político. No olvidemos que el Ecuador es uno de los pocos países donde no hay radio o televisión estatales. Me parecería que un mercado como el ecuatoriano se enriquecería con la creación de medios estatales que sirvan para difundir y construir opinión pública de largo alcance.

Sobre los "observatorios de medios"

Los observatorios son parte de una iniciativa a nivel global, que coincide con la fiebre de los observatorios. Me parece importante como iniciativa en el sentido de que sean instituciones independientes a los medios que estén haciendo un seguimiento sobre las noticias y sobre los sentidos que esas noticias construyen a nivel de la sociedad: sentidos, atmósferas colectivas, e imaginarios sociales que las noticias efectivamente ayudan a construir. Me parece que esto abre la puerta para un análisis a fondo con una metodología adecuada para permitirle al lector escarbar más allá de la supuesta actualidad de la noticia; hacer ver que siempre la construcción de la noticia implica un recorte de la realidad, donde se dejan de lado aspectos muchas veces cruciales de la vida. Me parece que estos observatorios sobre todo implican un proceso de educación a la ciudadanía para que se establezca una lectura crítica de los medios.

Sobre las veedurías ciudadanas y su control de la vinculación entre poder político y prensa

Me parece que ha habido ya intentos importantes en el país, sobre todo ligados a la coyuntura electoral, para hacer veedurías, por ejemplo, respecto al gasto en la publicidad electoral. Me parece que esto fue muy importante y novedoso en Ecuador, pero que está incompleto porque a partir de esos datos recolectados sobre los gastos en televisión, radio y prensa, quizás habría sido posible la realización de estudios con mayor profundidad sobre el tipo de mensajes que construyen los políticos ecuatorianos.

Me parece que los observatorios puedan también efectuar un análisis del contenido y sentido ideológico que llevan los mensajes de los candidatos a una dignidad pública, pero también respecto a las agendas informativas que son colocadas por los medios. Yo creo que a cualquier ciudadano se le vuelve muy difícil descubrir los entretelones que están tras la famosa agenda de información.

Sobre el cinismo en ejercer la profesión periodística junto con un cargo público

Me parece que hay cinismo en las actividades que no solamente están reñidas con las leyes, sino con la ética. El cinismo es resultado de la impunidad; cuando una situación no es cortada a tiempo, puede volverse a repetir y desde este punto de vista yo creo que los gremios periodísticos han tenido serias limitaciones. Sería importante que los trabajadores de la comunicación vuelvan la mirada respecto al peso que tiene en su propio trabajo la propiedad de los medios, y no solamente la propiedad directa, sino las relaciones vinculadas, las afinidades ideológicas vinculadas con los medios. De hecho hay medios que tienen intereses vinculados a partir de sus editorialistas, de sus accionistas, etc.

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Comments

En Bolivia el tema de la relación entre poder político y medios de comunicación, es muy actual, ya que la oposición política real se la ejerce desde los medios que pertenecen a familias ligadas a intereses económicos muy concretos.

La poca posibilidad de contar con medios comerciales alternativos, define la situación de los periodistas, que se ven obligados a trabajar según el interés político de los propiestarios.

Esta situación a determinado que la relación ética-periodismo se haya deteriorado hasta el punto de su inexistencia y esta observación es válida tanto para los medios privados como para los estatales.

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