Un buen encuadre y una acertada composición

Por Ana Abad Rodas

Me encantó. Así que regresé varias veces, pregunté a todo el mundo si ya había ido a la exposición y si no, dije a todos que vayan, que estaba buenísima. Fue motivo de conversa entre la familia y los amigos, pero también entre colegas. Causa de reflexiones intensas sobre el oficio del periodista, del fotoperiodista y de quienes de alguna manera estamos en los medios de comunicación y vivimos, a diario, las realidades más sorprendentes, más insospechadas, o aquellas situaciones que por ser cotidianas son imperceptibles y que al mirarlas a través de un cámara o de describirlas en un texto recobran su singularidad y se transforman en hechos de trascendencia.

Imágenes que nos hablan y nos cuentan, que nos muestran y nos recuerdan, que nos llevan de la mano por los diferentes tiempos y edades, por expresiones de amor, angustia, alegría, coraje, dolor, ternura, desesperación y esperanza; por los rostros y los rastros de la historia de nuestra gente, de sus días, del país y de nuestra vida.

En esta época donde la desmemoria colectiva es la característica común, mirar las fotografías que forman parte de la muestra "El ojo detrás del lente, visiones del fotoperiodismo", revive de la manera más clara y patente aquellos hechos y acontecimientos que, captados con la agudeza y la oportunidad de los mejores fotoperiodistas ecuatorianos, nos permiten además de revivir momentos importantes de la historia ecuatoriana, compenetrarnos en las emociones, en los pensamientos, en los sentimientos de quienes estuvieron presentes en el preciso instante cuando una cámara se disparó, convirtiéndose desde entonces en protagonistas y en testimonios perennes que nos recuerdan con pasión los acontecimientos humanos y naturales más asombrosos, así como los sucesos políticos y sociales que marcan nuestra realidad.

La incontenible emoción de los ecuatorianos cuando nos clasificamos por primera vez al mundial de fútbol. El rostro exhausto de Jefferson Pérez en la meta cuando se convertía en el primer Campeón Olímpico del Ecuador. El estremecedor momento cuando Jesús Conde, preso en el ex penal García Moreno, cose su boca en protesta por el régimen carcelario. El acecho de los militares en el Palacio de Gobierno durante el golpe del 1 de septiembre de 1975. El último discurso de Jaime Roldós. El rostro suplicante de Paola Tuz, acusada de robo en la comunidad de Guamanloma en Tungurahua. El conmovedor entierro de un migrante azuayo, repatriado desde España. La lucha de la familia Restrepo: "Por nuestros niños hasta la vida".

Muchísimo tiempo me quedé contemplando la ternura con que Ana Mejía, una preciosa niña de apenas cinco o seis años de edad, siembra un árbol en Los Arenales de Gualipite, en Chimborazo, y es tanto su cuidado y su cariño mientras está sembrándolo que su madre, María Aucasela, impresionada de los sentimientos de su pequeña degusta de ese momento mientras ella, arrodillada, apoya sus manos en la tierra y nos deleita con el colorido de sus manillas, de su ropa, de sus collares… de la armonía que alcanza el color de la tierra y de su piel.

No sólo por la excelente muestra fotográfica y la intensa reflexión que nos plantea el trabajo periodístico de cada uno de los fotógrafos participantes que, además, comparten con nosotros sus pensamientos, sus sentimientos alrededor de su oficio, si no por la propuesta museográfica que nos plantea "El ojo detrás del lente, visiones del fotoperiodismo" es un acierto que motiva, sin duda, a apoyar el trabajo de programas como el de "Símbolos de Libertad" de ITABSA que busca motivar la excelencia periodística en nuestro medio.

Eventos paralelos a la muestra como la charla de Pablo Cuvi, periodista y fotógrafo quiteño, reconocido en el país por la calidad y el profesionalismo con que realiza sus trabajos, nos brindó la oportunidad de escuchar desde la experiencia diaria cómo se vive y se concibe un oficio que busca a través de la cámara no solo ilustrar o describir, sino además condensar información, opinar y contarnos de los sucesos diarios. Cuvi compartió con nosotros sus reflexiones alrededor de una de las preguntas quizás más importantes que casi a diario nos hacemos quienes tenemos el oficio de periodista: ¿cuáles son los límites? Interesante resultó no solo su participación, sino el dejarnos planteada la necesidad de recapacitar de manera constante nuestro accionar como profesionales del periodismo en torno a los principios éticos y morales que rigen nuestro oficio, así como también el saber que el fotoperiodismo es un punto de vista sobre la realidad y no la realidad misma.

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