Jorge Lanata: "Yo hablo. ¡Mirá lo peligroso que soy!"

Segunda parte de la entrevista de Eduardo Khalifé para el programa "Sexto Día",
cedida por La Redacción y editada por Símbolos de Libertad.

¿Cuál es la opinión que crees que las personas tienen de ti? ¿Qué crees que la gente piensa cuando te ve pasar por la calle? Es una pregunta que le hiciste a Vera, por cierto.

Es muy fuerte lo que pasa con la gente. Es muy lindo, es muy molesto, es muy contradictorio. Pero básicamente creo que la palabra es "fuerte". Y es muy conmovedor. Para mí es muy difícil explicarlo porque todas son sensaciones. Es muy difícil racionalizar, a mí la gente me trata como si fuera un familiar suyo, su primo. Está bien eso porque, aparte, yo permito eso y creo que uno recibe lo que da ¿no?

A veces me cuidan. Soy diabético, estoy en un supermercado comprando cosas y me dicen: "eso tiene azúcar, no lo comprés", "estás más gordo", "no fumés tanto". Yo los jodo a ellos como si fueran mis familiares: "vos me decís a mí que estoy más gordo y vos estás más pelado, andá y mirate", "-chau gordo. -Chau narigón", "-dejá de fumar. -¡Si vos estás fumando, hijo de puta, ¿qué me decís a mí?!" Estar en la calle es como estar en casa. ¡Y eso está bueno porque es un lugar donde sé que no me puede pasar nada malo!

¿Coincides con la idea de que el periodista es un actor?

Sí. En la TV, la forma es más importante que el contenido. La posibilidad de uso de la emoción y de elementos dramáticos en la comunicación hace que la TV sea muy particular, única. Un lugar donde los silencios existen, la radio es parecida en eso. En la gráfica es imposible. La TV no tiene moral, es una máquina, las máquinas no son ni buenas ni malas. Depende de cómo vos lo llevás, es un medio muy fácil de manipular si lo conocés. Ahora, yo creo que la TV te muestra al punto de desenmascararte. Hay un momento en que el tipo que tu estás mirando, se da cuenta que el otro le está mintiendo, por buen actor que sea. En algún punto le brilló el ojo, le pasó algo, no sé explicar cómo. Pero el tipo pensó: ¡guau! Voy a hacer 20 puntos con este idiota que está hablando y ahí: ¡plummm! Se cayó todo. Eso es lo que la TV tiene de peligroso y de fascinante: que "te muestra".

Todo oficio tiene riesgos laborales. ¿Crees que los periodistas de TV, como parte de los riesgos del trabajo, están amenazados por algún tipo de desequilibrio de comportamiento, como un astronauta o un presidente. Por ejemplo, cierto divorcio de la realidad?

Mirá, yo creo que el poder está más cerca de la locura que de la razón, sino Sábato sería presidente o Borges hubiera sido secretario de la ONU. En cambio, los presidentes son Bucaram, Menem… La locura está más cerca del poder. Vos corres un riesgo, que es creer que todo lo que te pasa es real. Y si te lo creés es bastante probable que uno se vaya "de viaje", ¿no?

¿Te tomas muy en serio a ti mismo?

No, no. Me río de mí bastante y de los demás, también. La realidad es cursi y está bien que sea así… Ahora estamos hablando en un piso 16 y ves los edificios. Imaginate que estuviéramos "al aire". ¿En cuántas de esas ventanas te están escuchando? ¿En cuántas de esas luces está alguien escuchando lo que decís? Es algo que si lo pensás en serio, virás. Por eso, para mí esto es un juego: ¿me entendés? Yo hacía la tapa de Página 12 en joda. Otra persona y yo hacíamos 40 títulos y después elegíamos uno. Ese título, al otro día, estaba en Salta, en el Norte de la Argentina o en Tierra del Fuego, en el sur, o en Alemania -si lo levantaba una Agencia de Noticias- o en la CNN, si lo levantaba otra. ¡No podía ser cierto todo eso!

¿O sea que esto es un juego?

Sí, es un juego.

Cuando te sueñas ¿Quién aparece? ¿Un viejo, un tipo maduro, un niño?

Bueno, por motivos familiares hubo una época en mi vida que casi no viví. Digamos, mi adolescencia y mi juventud. Cuando era chico mi mamá tuvo un tumor cerebral y una lesión en el centro del habla. Ella no podía hablar ni moverse. Estuvo así 40 años hasta que falleció este año. Yo tenía maneras de comunicarme con ella porque era mi mamá, pero bueno, eso marcó mucho, todo… y…me hizo ser grande de golpe. Empecé a trabajar a los 14 años. Tampoco lo tomo con melancolía. Fue así. De algún modo yo sobreviví…También me dio cosas que, de otra manera, nunca hubiera tenido.

Empecé a vivir solo muy chico. Sólo… con chicas, o sea despelote, despelote y despelote. Todo el tiempo viví rápido pensando que me iba a suceder lo mismo que a mi madre. Tenía que hacer todo antes de los 30. Armé un diario a los 26 y pensaba que era viejo. Después, bueno, nada ¿qué sé yo? Creo que con los años fui pensando mejor y siendo mejor yo también ¿no?

¿Tus entrevistados te tienen miedo? ¿Te creen implacable?

A veces los políticos sí, pero yo trato de no entrevistarlos. Son tipos muy mediocres, muy miserables. Y, en general, las entrevistas a los políticos son tristes si uno las hace en serio. A menos que el tipo esté loco y en ese caso es una entrevista interesante, ¿no?

¿Cuando hablas de los políticos te refieres al político profesional, aquel que va de elección en elección, de cargo en cargo?

Los presidentes o los ministros, son de esos casos, ¿no? Gente que cree que tiene el poder.

Porque yo te percibo como un ser muy político…

Sí, pero no partidario. Nunca sería funcionario de nada. Es más, si llegara al gobierno el partido que yo voto, tendría que ser oposición igual. Me parece que mi rol es ese, yo soy más útil así.

Tú suscribes la frase de Groucho Marx que dice: "yo no sería miembro de un club que me pudiera tener como socio". ¿Cuál es el peor patrono con el que te ha tocado trabajar en los medios de comunicación?

¡Mirá, la Madre Teresa no tiene un canal! En general los tipos que tiene un canal son unos hijos de puta -algunos son grandes hijos de puta, otros son pequeños hijos de puta- pero son tipos que tienen una visión del mundo que no es la que yo tengo. Entonces, siempre las relaciones son conflictivas.

Finalmente te son necesarios, como tú eres necesario para ellos.

¡Exacto! Para ellos soy un buen negocio. Eso hace que viva como en un estado de paradoja, porque por un lado la industria te premia todo el tiempo y por otro lado te echan. O sea, te están diciendo: "sos bueno, pero no te podemos tener". Es raro eso. Y ¿sabes qué? Son en el fondo pobres tipos. Pobres tipos que tienen dos mil millones de dólares y no les sirven de nada porque están preocupados por mí. ¡Déjense de joder, vivan un poco! ¿Cómo les voy a preocupar yo? ¿Qué es lo único que yo hago? ¿Sabés qué es? Yo hablo. ¡Mirá lo peligroso que soy!

Cuando se analiza la realidad de los medios, uno de los temas que salta es la concentración de los medios en monopolios. ¿Hasta cuándo? ¿Esto tiene límites?

No es solo eso. Es que la plata que entró a favorecer esos monopolios es plata negra de la política y ese es un proceso que no solo pasó en Argentina o Ecuador sino en toda América Latina, en la década del 90.

¿Cuál es el empresario más confiable, el que sólo tiene medios?

El que solo tiene medios. O sea: los medios son fines en sí mismos, o no son. Yo tengo un diario no porque quiero ser diputado, sino porque soy periodista. Ahí se termina el razonamiento. No tiene que ser más que eso.

O sea el dueño de un banco que tiene un canal de TV…

¿Para qué? Brecht decía que es mucho mejor robar un banco que fundarlo.

Cuando otros actores del poder real, del poder económico, intentan meterse en la comunicación, ensucian el panorama de la comunicación. Lo hacen mal, pierden muchísimo dinero, Telefónica de España es un caso, que perdió cientos de millones de dólares, porque no saben de eso ¡Yo no me pondría a hacer teléfonos! Eso desvirtúa mucho el contenido de los medios. Prefiero, incluso, al empresario ávido, amarillista, pero típico de los medios porque lo entiendo. Sé lo que quiere. Es más directo. Hertz, Ramay en Argentina, Polanco en España, empresarios de medios, tipos que quieren vender ejemplares. Está bien, lo entiendo, ¡hasta puedo compartirlo! Pero no la Corporación Tal comprando todos los diarios, todas las radios, todos los canales de una sola ciudad…

¿Un buen periodista puede ser un buen empresario de medios?

Yo creo que no, si te hablo desde mi experiencia.

¿Mal como empresario, bien como periodista?

Sí. Yo quebré. Hace poco me remataron el departamento, el único que tenía, igual no es importante. Es un departamento, algún rato compraré otro, el problema sería que me lobotomicen o que me… ¡que me rematen a mí! Es que ¿sabés qué pasa? Siempre en una organización, los puntos de vista son encontrados y la producción discute con las finanzas. Y es inevitable esa discusión y esa crisis. Y es inevitable que el empresario quiera pagar lo menos que pueda y que el periodista quiera ganar lo más que pueda. No, yo no quiero volver a ser empresario, ya traté y no me sale.

Volviendo al ejercicio de la entrevista con Vera y con Ortiz ¿querías demostrar algo, plantear un tema de reflexión, sobre técnica, sobre ética? ¿Para qué lo hiciste?

¡No! ¡Si querés un mensaje llamá a la Western Union! Yo quería mostrarlos nada más, y eso fue lo bueno. En Argentina hay buenos ilustradores y fotógrafos, pero no son tan buenos como en otros lados ¿Sabés por qué? Porque quieren "decir algo". Un ilustrador de Rolling Stone, del New Yorker… dibuja una florcita. El argentino dibuja una florcita ¡y alrededor nubes negras… y armas… y caballos… y yelmos… y desaparecidos! Porque siente que tiene que decir algo. Yo me quité hace mucho la compulsión del mensaje. Digo lo que tengo que decir en ese momento. No tengo una deuda con la humanidad, que está esperando a ver qué es lo que le voy a decir. En ese sentido la gente, en un increíble ejemplo de intuición colectiva, se limpia el culo con el diario al día siguiente. Y está bien que sea así, porque nos baja a nosotros un poco la soberbia a la hora de escribir.

Si te dieran la salida a esta vida que llevas, a esta vida tuya y te dijeran que puedes comenzar de nuevo en cualquier otra parte ¿qué sitio elegirías, qué ciudad, qué país? ¿Hay alguna vida que te espere de manera fantástica?

No me imagino eso. Estoy conforme con lo que me pasó, a pesar de todo ¡Incluso hasta con lo malo! Yo soy un chico de Sarandí. A la vuelta de mi casa había una embotelladora de Coca-Cola. Mi abuela era analfabeta, tenía un almacén. Yo leía Rayuela sentado en el umbral de la vereda de la casa. La gente era peronista porque ¿qué otra cosa iba a ser? Ahí sí era peronista. ¡Yo era peronista también! Eso pasa en el sur de Buenos Aires, que no es lo mismo que Buenos Aires. Las casas son más bajas, el tiempo pasa de otra manera. La gente sale a mirar, en la vereda, la vida de los demás. Hay muchas cosas postergadas, muchos sueños postergados, mucha resignación. Pero también hay sueños, ¿no? Y hay viento, hay un viento del sur ¡Y está bueno eso! …Yo soy de ahí.

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Saludos de la banda de música : Pescadores de ventanas.

www.pescadoresdeventanas.com

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