"La ética es un asunto de buena humanidad". Taller de Ética Periodística con Javier Darío Restrepo

"Para mí, cada Taller es una nueva experiencia -pese a que he dictado muchos en Latinoamérica- y el motivo es uno: aprendo de cada uno de ustedes", confesó Javier Darío Restrepo durante una visita a Quito, organizada por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El encuentro se concretó gracias al apoyo del Programa Símbolos de Libertad de Industrias del Tabaco Alimentos y Bebidas (ITABSA) y de la Fundación El Universo, ambas de Ecuador.

Durante dos días, el maestro colombiano impartió uno de sus magistrales talleres de Ética Periodística a un grupo de 26 periodistas ecuatorianos pertenecientes a diversos medios de comunicación: agencias internacionales de noticias, radio, televisión, periódicos, revistas y organismos colegiados.

A los 48 años que lleva ejerciendo, 28 de ellos como reportero de televisión, este periodista colombiano conferencista de la FNPI y ex Defensor del lector del diario El Tiempo y actual Defensor de El Colombiano, de Medellín, (el segundo más importante de ese país), está convencido que es fundamental el intercambio de experiencias, "los periodistas tenemos mucho qué aprender".

Por eso, su acercamiento a este grupo de profesionales que opinaron y crearon sus conceptos sobre valores, verdad, credibilidad, utopía, poder, entre otros, que se enlazan y rodean con la ética.

Su visión fue como un termómetro: dejó entrever que el periodismo es similar en Latinoamérica y padece de los mismos problemas. "A la ética siempre se la mira como algo abstracto", dijo.

En el caso de Ecuador, este es un tema que casi nunca se debate, según coincidieron los asistentes al Taller: los reporteros intentan hacer su trabajo bien, aunque pocos se plantean si están actuando o no con ética.

El desarrollo del Taller, a partir de este momento, se dedicó al examen de estos tres valores.

Restrepo comenzó con un ejemplo de la reciente guerra de Irak, donde fue derrocado el régimen de Saddam Hussein. Precisamente, el conflicto tuvo como actores a un ejército de experimentados periodistas de guerra, cinco de ellos fallecieron, constaban entre los primeros civiles dados de baja.

Partió con una escena donde la cámara mostraba a un soldado de espaldas mirando a un objetivo a través del lente de su arma, mientras de cerca otro soldado con casco y chaleco antibalas se arrastraba por la arena con la intención de llegar a su similar. Sin embargo, la escena no era real, se trataba de un periodista vestido de soldado.

De esta situación surgen varias interrogantes: ¿qué es un periodista? ¿qué hacen los periodistas de hoy? ¿cuál es el costo que se debe pagar para obtener la primicia? ¿acaso, hoy, el periodismo es un periodismo que lleva armas? Y la respuesta, definitivamente es: no. Para el periodista el arma fundamental "es la palabra".

Javier Darío Restrepo explica que las definiciones sobre lo que es un periodista giran alrededor de alguno de estos conceptos:

Planteó un problema de identidad profesional con el caso debatido en un taller en el periódico Reforma de México. Tiene que ver con un reportero de una radio quien llegó de vacaciones a una población cercana al Distrito Federal, y se encontró con una gran explosión de gas que había provocado heridos de gravedad. Con su celular empezó a reportar la tragedia hasta que se le agotó la batería. Mientras una unidad móvil estaba en camino, ocurrió una segunda explosión.

En el equipo que arribó a respaldarlo había un joven reportero con conocimientos de socorrismo y que pensó que el vehículo debía convertirse en ambulancia para trasladar a los heridos, a lo que su compañero de radio se opuso porque, dijo, la unidad móvil era para informar.

¿Obró bien o mal este periodista? ¿Qué hubieran hecho ustedes en su lugar? Preguntó Restrepo. Los participantes se quedaron en silencio y, poco a poco, empezaron a intercambiar, primero en voz baja y luego en alta, cuáles hubieran sido sus reacciones.

Al final, el maestro precisó: "resulta que en ética nadie puede juzgar sobre la conducta del otro, porque nadie conoce las circunstancias que mueven a otro a decidir éticamente. Uno solo conoce sus propias circunstancias".

Silencio entre los participantes…

Tomando el concepto de Aristóteles, define a la ética como "la obediencia de la propia naturaleza (palabra emparentada con el verbo latino "nacer"), es decir que todos los seres humanos traemos puestos la misma naturaleza". Pero ¿qué es la ética? Según el vocablo griego Ethos significa "costumbre" y el latino, Mos, es lo mismo: "costumbre".

Haciendo referencia al libro de Fernando Savater, "Ética para Amador", y al clásico de Aristóteles, "Ética para Nicómaco", la ética es lo mejor que los seres humanos han aprendido en ese oficio de vivir.

Savater plantea la naturaleza de la ética centrada en el otro a partir de la historia de Robinson Crusoe, quien después de 25 años de vivir solo en la isla, quien había resuelto sus necesidades y era "primitivamente feliz", descubre una huella humana. Crusoe se enfrenta a dos alternativas: liquidarlo (que lo deshumanizaría) y la segunda, buscarlo y empezar una amistad y hacerlo su compañero de trabajo, camino que lo hubiese humanizado puesto que es la aceptación del otro.

Para explicar las distintas percepciones del otro, recordó el conflicto de una periodista francesa quie llega a Calcuta, en la India, para hacer la biografía de la Madre Teresa. Se encuentra con una realidad repugnante: bultos humanos botados en la calle, rodeados de moscas, sucios, mal olientes. La Madre Teresa se aproxima, se arrodilla y empieza a limpiar a ese ser humano, le habla en un tono solo para él. Ya limpio, lo traslada a un moridero (un sitio limpio para que muera dignamente)

La periodista, desconcertada, se pregunta ¿por qué lo hace y si está frente a un fenómeno neurótico? Ella miraba el caso sin un instrumento necesario para entenderlo: la fe, que mostraba a la madre Teresa movida por la máxima dimensión del otro. El otro tiene tamaños diversos: a un tamaño mínimo corresponde una ética mínima; a un tamaño máximo como el que la Madre Teresa veía en los agonizantes de las calles, corresponde la ética máxima.

Javier Darío considera que hay que dejar de mirar los códigos de ética como si fueran manuales de fútbol o decretos, "por el contrario, el manual de ética habla de valores y alrededor de ellos se construyen actitudes, son el resultado de un descubrimiento: de un ejercicio de la sensibilidad ética".

La ética y la técnica son indisolubles en periodismo, de modo que a mayor sensibilidad ética corresponde una mayor calidad técnica. Y viceversa: poca sensibilidad ética condena a un periodismo mediocre. Según la clasificación del doctor Kidder, del Instituto para la Ética Global para la Ética Global, en Washington los valores son:

En resumen, los temas se introdujeron a partir de una visión de la situación actual del continente en lo político, lo económico, la situación de violencia y de corrupción para concluir que este es un continente con el agua al cuello, como dijo Alain Touraine, recientemente, en Argentina. Es el marco para la pregunta: ¿cuál puede ser el papel del periodista en este desastre? ¿Es acaso el que se les vio cumplir a los periodistas en la guerra de Irak, disfrazados de soldados, sometidos a las normas de los militares, obedientes a la política de patriotismo dictada desde el Pentágono y la Casa Blanca?

Hubo al lado de esos periodistas encamados con el ejército de Estados Unidos, otros que prefirieron correr el riesgo de ser independientes y que informaron por su cuenta y riesgo. Es claro que el ejemplo a seguir es el de estos, pero ¿cómo?

Para responder esa pregunta hay que aclarar la idea de qué es ser periodista. Y sobre ese tema se discutió ampliamente en el primer ejercicio que fue encontrar, en grupos de a tres, una definición de periodista. Vistas las definiciones fue evidente que había muchas diferencias de concepto y algunas coincidencias importantes: el periodista, como profesional de la información al servicio de la sociedad, antes que de la empresa.

Se dio un segundo paso, con un nuevo ejercicio: la discusión sobre la decisión tomada por un periodista de radio que, transmitiendo el drama de una explosión de gas que había dejado innumerables heridos, tuvo que escoger entre convertir su transmóvil en ambulancia, o mantenerlo como instrumento para informar.

La discusión, finalmente, reveló que si bien el periodista no renuncia a su condición de ciudadano, necesita creer con firmeza en el papel que desempeña en la sociedad para decidir con razones sólidas que lo suyo es ser periodista porque en esa función nadie lo puede reemplazar y con ella presta el mejor servicio a la sociedad.

Prestar ese servicio supone actuar dentro de un marco favorable para desempeñarse como periodista al servicio de la sociedad. El tercer paso consistió en averiguar cuáles son los obstáculos que encuentra el periodista para cumplir su función. La lista que fue apareciendo en el tablero fue objeto de un examen consistente en separar los factores que dependen del periodista y los que escapan a su control.

La mayoría de los obstáculos, se concluyó, están bajo el control del periodista. Hecho este descubrimiento se pasó a un cuarto paso que fue averiguar por los valores que el periodista necesita para superar esos obstáculos, porque no se trata de ejercer la profesión de modo rutinario y mediocre, sino con un afán de excelencia, que es lo que la ética inspira: la búsqueda de la excelencia profesional.

En grupos de tres se volvió a trabajar para encontrar los tres valores esenciales para la profesión. En el tablero aparecieron 12 valores, algunos de ellos coincidentes aunque con distinto nombre. En una segunda fila se escribieron los valores que según el doctor Kidder, director del Instituto para la Ética Global, en Washington, constituyen la esencia de la profesión periodística y en una tercera fila los tres valores en que coinciden los códigos de ética de todo el mundo. Esta investigación se hizo con base en el estudio de 68 códigos de ética periodística de todo el mundo. La comparación que el grupo hizo de las tres listas, llevó finalmente a la idea de que el periodista construye su excelencia profesional con base en tres valores fundamentales:

Esos son los valores que forman la columna vertebral de los códigos de ética que no son reglamentos ni manuales de normas, sino guías que, como las brújulas, señalan en todo momento cuál es el norte de la excelencia profesional.

El compromiso con la verdad

El ejercicio de introducción a este tema fue el examen del caso narrado por Tom Wickers, columnista del New York Times y Premio Pulitzer de periodismo. Durante la guerra de Vietnam asistió a una rueda de prensa en El Pentágono en la que el comandante del ejército en Vietnam y el embajador de Estados Unidos en Saigón, con abundancia de estadísticas y de cuadros gráficos dejaron la idea de que la guerra se estaba ganando. Al regresar a la redacción, Tom se encontró con la llamada telefónica de un antiguo colega suyo, ambos habían sido Marines, y ahora él era investigador en el Instituto Rand.

Tom le dijo: "los están engañando. Hubo conversaciones entre Saigon y El Pentágono en las que se acordó maquillar cifras, porque la realidad no es la que ellos muestran".

"¿Tienes pruebas de eso?", preguntó Tom.

"Te tiene que bastar mi palabra. Sabes que no te engañaría y que trabajo en investigaciones".

Ustedes qué harían, ¿publicarían esa noticia, o no?

No hubo unanimidad para responder esa pregunta, cada grupo expuso sus razones y la historia continuó:

Tom le pidió que, a pesar de todo, le obtuviera una prueba, alguno de los cables que se habían cruzado entre Saigón y Washington. Finalmente, Tom tuvo entre sus manos un cable.

Es todo lo que puedo ofrecerte", le dijo su amigo.

¿Ustedes publicarían? Los que en la ronda anterior dijeron que no, ¿esta vez sí publicarían?

Aumentó considerablemente el número de los que sí publicarían, expusieron sus razones y oyeron la tercera parte de la historia:

Tom y la redacción consideraron que ese cable no era prueba suficiente y se abstuvieron de publicar la historia porque se trataba de una verdad importante sobre la que vendrían dudas cuando El Pentágono y la Casa Blanca, interesados en defender su política, hicieran todo lo posible para desmentir la información. En ese caso, una verdad que se le debía al pueblo de Estados Unidos quedaría herida mortalmente y lo que era verdad se miraría como una mentira. Era preferible esperar hasta obtener una documentación sólida e imbatible porque un primer deber del periodista es defender la verdad, que es un bien de la sociedad.

Esa defensa comienza con la selección de las fuentes y el manejo de la información proporcionada por las fuentes.

Después, aparece el deber de entregar a los receptores de información la verdad completa. Esto supone la obligación de hacer entender. Con ayuda de un texto de Ryszard Kapuscinski, el grupo entendió que una información en que se cuentan todos los datos pero sin contexto, antecedentes y proyecciones, es una información incompleta. De estas consideraciones resultó el problema de la objetividad.

La consideración siguiente se hizo alrededor de otro texto de Kapuscinski en la que aparece la imposibilidad de la objetividad y la necesidad, en cambio, de una intencionalidad de servicio a la sociedad.

Un nuevo texto, este de Albert Camus, reveló la relación que existe entre odio y mentira y verdad y compasión. En el desarrollo de una entrevista sobre el tema, el periodista francés, premio Nobel de literatura, llega a establecer que la única aristocracia verdadera es la de los hombres que no mienten. El periodista con su compromiso por la verdad construye esa aristocracia del espíritu.

La responsabilidad social

Los valores no están separados, forman una unidad, porque entre ellos hay interconexiones. Así lo reveló el ejercicio inicial en que al escoger entre varias frases se llegó a la conclusión de que no basta con decir y publicar la verdad, además es necesario preguntarse para qué es la verdad.

Un nuevo ejercicio comenzó a dar la respuesta a esa pregunta. Se trataba, con la ayuda de todo el grupo, de responder si es posible que el periodista con sólo el poder de su palabra, pueda enfrentar el poder de las bombas de los terroristas. El terrorista se propone sembrar el terror, envolverlo todo en un velo de desconfianza y notificar que él representa un nuevo poder. A cada una de esas pretensiones, ¿puede responder el periodista con su información? O ¿debe permanecer pasivo, convertido en cómplice del terrorista, atado a él mediante una simbiosis en que el terrorista necesita al periodista, y éste necesita al terrorista?

La participación activa del grupo reveló que sí es posible hacer una información en que el periodista en vez de ser un colaborador pasivo del terrorista, se convierta en un aliado de la población.

Los resultados de este ejercicio permitieron abocar la primera parte de la definición de responsabilidad que registra el código de ética de la Asociación Latinoamericana de Prensa: ser responsable es tener conciencia del poder del instrumento que uno tiene entre manos. El ejercicio anterior reveló que es un instrumento poderoso; sólo que es necesario precisar en qué consiste el poder del periodista.

Fueron apareciendo en la reflexión siguiente los elementos de ese poder:

1.- El periodista entra en las conciencias de las personas con un poder más efectivo que el del predicador o el del confesor, porque no cuenta con los obstáculos que ellos encuentran, porque lo hace todos los días y porque accede sin obstáculos.

2.- Al entrar en las conciencias, el periodista guía. Él es quien escoge qué debe ser noticia y qué no. Al reunir los elementos de una información es quién determina el enfoque. Esto es qué hace ver los hechos como él quiere que los vean. Eso le confiere un poder educador, puesto que indica qué es lo importante y qué lo secundario; puede destacar valores o antivalores, convertir lo importante en trivial o lo trivial en importante.

3.- Como parte de la noticia que entrega, el periodista señala el futuro. Una noticia bien hecha exige que se le muestre al lector las consecuencias de los hechos. Hablar de consecuencias es hablar de futuro.

4.- Tiene además el poder, al entrar al futuro por la vía de las consecuencias, de mostrar cuáles son las posibilidades que comienzan a partir de un hecho.

5.- Señalar las posibilidades en situaciones de crisis, por ejemplo, es condicionar el futuro. Uno es el futuro de poblaciones resignadas a su mala suerte y a su impotencia, porque no ven posibilidades; y otro es el futuro de las sociedades que no se resignan porque ven posibilidades y trabajan para hacerlas realidad. En cualquiera de los dos casos la tarea del periodista es definitiva: si se limita a hacer el recuento de las desgracias, o si por el contrario investiga las posibilidades que existen y se las hace conocer a los receptores de su información.

6.- Esa revelación de posibilidades pone en marcha la energía creadora de las personas y de la sociedad cuando comprenden que el futuro no es una maldición ni una fatalidad, sino una creación de las personas. Y esto sucede cuando los anima la esperanza. Hay un periodismo que produce desesperanza y pasividad porque solo ve lo oscuro de los fracasos; hay otro periodismo que produce esperanza, es el que usa todo su poder en beneficio de la gente.

En una segunda parte de la definición de responsabilidad se dice: ser responsble es ser consciente de que el mal hecho nunca se repara totalmente.

En un ejercicio con los talleristas se discutieron las formas de prevenir el daño. Entre ellas se mencionaron: la presunción de inocencia, dar oportunidad de hablar a los acusados, tener en cuenta que los asesinos tienen hijos y son hijos, y la urgencia de utilizar numerosas fuentes cuando hay un prestigio o una fama de por medio.

If you enjoyed this post, please consider to leave a comment or subscribe to the feed and get future articles delivered to your feed reader.

Comments

No comments yet.

Leave a comment

(required)

(required)