Monsiváis: cronista del México cotidiano.

Carlos Monsiváis es uno de los más notables periodistas del continente, nadie como él reúne la agilidad de periodista, el análisis del académico y el humor inteligente de un escritor para el cual no hay temas ni personajes sagrados.

Escribir una amplia lista de libros sobre la vida y la cultura cotidiana de México, (y más recientemente, de América latina) implica agudeza, conocimiento y mucho esfuerzo de observación. Carlos Monsiváis, hizo su larga carrera de cronista visitando los espacios más disímiles. Por eso resultaba posible ubicarlo en un coliseo de Lucha Libre, observando un duelo entre enmascarados. En un concierto de Gloria Trevi, analizando el fenómeno de la música popular. En una carpa de variedades, de esas donde salió Mario Moreno, Cantinflas, o escuchando en el patio de su casa un concierto del grupo Maldita Vecindad. Alguna vez fue personaje de una popular tira cómica del diario La Jornada (donde escribe una columna permanente) y en las noches se lo podía y se lo puede encontrar como invitado a los más importantes foros de discusión en el D.F. y en diversas capitales latinoamericanas. Pero sobre todo, el sitio donde Carlos Monsiváis se siente mas cómodo, es en una sala de cine. Por eso ha llegado a decir "Para desdicha de mi parte, la influencia determinante de mi visión de la historia es el cine".

En su larga lista de títulos publicados entre los que se incluye el reciente Aire de Familia (premio Anagrama de Ensayo 1999), se recogen los más diversos aspectos de la cultura popular, desde María Felix y Jorge Negrete, hasta Frida Khalo y poetas como Carlos Pellicer. Desde los héroes mitológicos de la lucha libre, como El Santo o Superbarrio, hasta la telenovela o el cine norteamericano. A Carlos Monsiváis ningún tema le es ajeno. Y lo que tampoco cambia nunca es su perspectiva para abordar cada uno de esos temas. Esa forma de acercamiento periodístico que le permite partir de lo más exterior de los fenómenos cotidianos y profundizar hasta llegar a sus orígenes culturales. Por eso, de un retrato de Cantinflas puede llegar a un comentario sobre un mural de Rivera.

Un aire que cruza en sesgo todas las páginas de este cronista nacido en 1938, es el humor. Un humor penetrante y ácido que "aliviana" el texto, por usar un término popular en el habla mexicana, que elimina cualquier posibilidad de aburrimiento en sus crónicas y en sus conversatorios: "Los idealistas tienen la tendencia demográfica a morir jóvenes" dijo en una entrevista reciente. Pero, sea cual sea el tema de sus libros, el interés siempre es el mismo. Descomponer o reunir los elementos que forman la identidad cultural de las sociedades latinoamericanas. Su relación con el poder y la corrupción. "Si en mi país hubiera un museo para las ideas, allí estarían, hermosamente colocadas en vitrinas, las ideas que le dieron tanta vitalidad a la revolución mexicana. –dijo Monsiváis en la misma entrevista– hasta que la corrupción devoró todo lo que había surgido y a la corrupción se le sumó la burocracia y a la burocracia la inercia y a la inercia la domesticó la corrupción. Y lo que quedó es bastante poco."

Por eso, cuando el terremoto de 1985 destruyó media ciudad de México y el prestigio del partido gobernante, se le presentó una oportunidad de reseñar el hecho en un magnífico ejercicio periodístico (Entrada Libre, crónicas de la sociedad que se organiza) en el cual Monsiváis mostró como la sociedad civil superó a las autoridades y logró hacerse cargo de las tareas de rescate y reconstrucción de la ciudad. Apoyando una idea suya de que en América latina el modelo de gobierno y de dominio político es agónico, pero la sociedad civil está viva y activa.

"Yo creo que el periodismo te permite contemplar la realidad como una interminable, profusa, múltiple telenovela y además novela. Te permite conocer a gente sensacional y también conocer políticos para equilibrar. Te ayuda a relacionarte con los múltiples niveles de una sociedad tan profundamente injusta como es la latinoamericana y además te permite la práctica de la escritura en condiciones difíciles que suelen terminar en tu contra pero en las que tienes oportunidad, en ocasiones, de intentar la literatura. Entonces al periodismo le estoy agradecido. Mi trabajo ha sido hacer la crónica sin demasiada pretensión de profundidad pues ni el género se presta, ni la rapidez del trabajo lo permite."

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Comments

Actualmente la tarea del periodismo ha caído en un monótono esquema, o bien de estilo. La originalidad del texto periodístico (o en la labor de ejercer el oficio) es única. Monsivais incursiona en una labor diferente, mas bien es la misma, pero diferente. Todos los periodistas deberían ser como él.
Soy de Guatemala, acá hace falta mucho para hacer un periodismo más… ameno u original. Algunos periodistas son más nombre que labor y de eso sí que abunda por aquí. Yo estudié periodismo en la URL y estoy decepcionado. ¿Por qué no trabajar más en áreas culturales? ¡Necesitamos un Monsivais para una cátedra de periodismo!

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