Ejercer el periodismo en Ecuador
Símbolos de Libertad conversó con cuatro periodistas ecuatorianos:, quienes nos brindaron sus opiniones sobre la práctica periodística en Ecuador. Sus oportunidades y sus problemas. La ética y el manejo de la información.
Hablemos un poco sobre las facilidades y dificultades que tiene el ejercicio del periodismo en nuestro país.
Rubén Darío Buitrón: frente a un estado de corrupción casi generalizado en los poderes públicos y privados, la situación en la que se desenvuelve la profesión es muy difícil, entre otras razones porque Ecuador es uno de los pocos países en el mundo donde el periodista casi no tiene acceso a las fuentes de información y tampoco tiene, en algunos casos, respaldo de los directivos del medio para el cual trabaja. Creo que esa es una de las razones por las cuales la impunidad es el elemento clave para el deterioro moral y ético del país. Se habla de corrupción, se denuncia, se escandaliza, algo se publica, pero el hecho concreto, el castigo a los corruptos no se produce. Porque el periodista no puede hacer seguimientos, no tiene acceso a las fuentes, no tiene acceso a los documentos, y quienes están en ese círculo de corrupción obstaculizan totalmente al periodista que hace la investigación. Es un círculo que no te permite llegar al fondo de los asuntos. Hablo de la corrupción porque es el problema fundamental del país.
¿Y qué pasa con el periodismo de investigación?
Rubén Darío Buitrón: yo creo que el periodismo de investigación, tal como debe ser, no existe en Ecuador. Lo que existen, en algunos casos, son reportajes que quieren ser profundos, pero que casi siempre son incompletos. De hecho, yo no conozco periodismo de investigación que, por su propio ejercicio, haya logrado descubrir algo o tumbar a alguien, luego del proceso legal correspondiente. Es obvio que el periodismo no está para encarcelar ni perseguir a nadie, pero su rol fundamental es abrir los espacios y mantenerlos en función del bien común.
Juan Carlos Calderón: el periodismo independiente es muy difícil en el país. Yo creo que el ejercicio del periodista es un peligro para una sociedad corrupta como la nuestra donde los periodistas empiezan a denunciar cosas. Yo creo que en este país, muchos casos de corrupción se frustraron por denuncias periodísticas. Como el caso del feriado bancario, en el cual una investigación del diario El Comercio nos mostró que el problema con el banco del Progreso tenía que ver con los créditos vinculados, que no era un caso de regionalismo sino de delincuencia común. Con eso quiero decir que hay un buen nivel de periodismo investigativo, especialmente en prensa escrita. Blanco y Negro, del diario Hoy ha realizado más de 300 infomes sobre investigaciones, de los cuales al menos unos 30 son denuncias bien logradas. Hablo de casos como Los Perales, gastos reservados, los primeros indicios de la red Peñaranda, la Quini 3, la ropa usada, etc. la Revista Vistazo tiene, también, buenos ejemplos de investigación, sobre todo en la época de Bucaram. De los cinco juicios que tiene el ex presidente, cuatro están sustentados en denuncias publicadas en Vistazo. El atraco bancario también tuvo en Vistazo una cobertura excepcional, tanto que Patricia Estupiñán ganó una mención especial en España. Hay buenos ejemplos.
¿Cómo ven el nivel del oficio periodístico en Ecuador?
Alexandra Ayala: en términos generales, pienso que a los periodistas y a las periodistas ecuatorianas les falta agresividad para abordar la información. Para la rapidez con la que se desenvuelven los acontecimientos, el periodismo ecuatoriano es un medio demasiado calmo.
Hay diferencia entre el periodismo escrito y el de televisión e incluso entre las dos ciudades principales. La gente que hace periodismo en la sierra es más reflexiva mientras que la de la costa es más incisiva, más rápida. En Quito, hay un periodismo de opinión más desarrollado que el de Guayaquil. Creo que es expresión de las características regionales. Creo que los informativos radiales se acercan más a lo que yo considero debe ser un periodismo informativo. Porque es un medio menos caro y tienes el tiempo no solo de informar, sino también de analizar la información a través de las entrevistas a las personas que son protagonistas de la noticia. Lo que no ocurre con el periódico por cuestión de espacio y con la televisión por cuestión de tiempo.
Rubén Darío Buitrón: creo que muchos periodistas en Ecuador muestran niveles de mediocridad muy preocupantes. Producto, por un lado, de las universidades que sacan profesionales graduados con cero de preparación, cero de capacidad para enfrentar la realidad con las herramientas de la comunicación. Entonces, a las empresas de comunicacin les toca hacer todo ese trabajo de capacitación y formación. Pero, el problema no es solo de las universidades. Tampoco hay un proceso individual de autoeducación, de autoformación, que les permita llegar con cierto nivel. Por mi experiencia como editor general, resulta deprimente ver los niveles cultural y profesional con los que llegan los estudiantes egresados. Este es el otro factor que no permite hacer gran periodismo en Ecuador. Hay gente que no sabe manejar la herramienta más elemental, como es la ortografía. La incapacidad del periodista para comunicar sus ideas se debe, en gran parte, a esa falta de formación académica y personal.
Dolores Ochoa: antes, el fotógrafo era simplemente la persona que tenía acceso a una cámara de fotos. Pero, en los últimos cinco años, ha habido un cambio. El fotógrafo ya no es la última rueda del coche, ahora tiene una propuesta personal de trabajo. Ya no es la persona que va junto al redactor.
Juan Carlos Calderón: yo pienso que el oficio está mal tratado en el país, a varios niveles. Yo creo que mis colegas son personas capaces y muy profesionales. Pero es un oficio sumamente incomprendido por buena parte de la sociedad y sobretodo por la elite política. Porque en Ecuador y en América latina, se cree que el periodista debe tomar partido, en uno u otro campo político, y que no se es "objetivo" cuando un sector no esta conforme con lo que uno escribe. Cuando está conforme, entonces uno es "objetivo".
¿Existe un interés en los mismos periodistas por mejorar su nivel profesional?
Rubén Darío Buitrón: la competencia entre los periódicos es tan fuerte que ha obligado a los medios impresos a ser más estrictos en la selección de periodistas. De hecho, acá, en El Universo, tenemos unos filtros que son cada vez más fuertes. Como ya dije, son poquísimos los periodistas que se interesan realmente por mejorar su formación.
Dolores Ochoa: nosotros, los fotógrafos, especialmente los de la última generación nos hemos preparado. No es que por accidente nos cayó una cámara. Los fotógrafos de ahora creen que pueden contar cosas con su trabajo, no solo decir en imágenes lo que el redactor está escribiendo en palabras, sino que puede ofrecer una forma personal de ver las cosas. Además, hay interés en escuchar a la gente que viene a dictar talleres. Y a través de Internet podemos conocer imágenes de fotógrafos como Sebastiao Salgado o Río Branco y podemos participar en concursos a escala mundial, como el World Photo Press.
Rubén Darío Buitrón: los grandes periodistas no han pasado por las facultades de periodismo.
El Universo tuvo que crear su propio centro de formación y muchos de los mejores redactores han salido de ese centro de formación. No estoy de acuerdo con exigir tíítulos si estos no acreditan verdaderamente o son una garantía real de la capacidad del periodista.
¿Cuál es el marco ético en el cubrimiento de las noticias?
Dolores Ochoa: no hay un marco ético, porque si existiera no sucederían cosas como lanzar un flash informativo sobre la explosión de un volcán que nunca sucedió. Para mí, falta de ética es mandar una fotografía de una persona gritando que parece que está en una gran manifestación que sugiere que hay guerra en Ecuador y cuando abres el cuadro ves que solo hay cinco personas. Eso es lo que pasó el 21 de enero.
Alexandra Ayala: cuando decía que hay que hacer una diferenciación entre los medios, me refería a que los periódicos son mucho más cuidadosos para verificar la noticia, para no lanzar una bola al aire, lo que sí sucede en la televisión. Además, por el cubrimiento que tiene la televisión, este hecho se hace más visible. Entonces, la falta de ética es también más visible. Algo que falla con respecto de la ética es que los medios están demasiado vinculados o son parte de grupos económicos poderosos.
Rubén Darío Buitrón: la ética en el ejercicio periodístico es un factor que se está desarrollando en los últimos años. Pero, creo que esa mediocridad que he mencionado lleva a que los elementos éticos tampoco sean muy sólidos. El diario El Universo tiene un manual de ética que todos los periodistas estamos obligados a cumplir. El manual nos impide, por ejemplo, recibir cualquier tipo de regalos o invitaciones, y nos obliga, ante las fuentes, a subrayar el aspecto fundamental, que es trabajar en función del bien común. Yo creo que ahora los periodistas son solo periodistas. Es decir, no cumplen otras funciones como antes, cuando eran asesores, relacionistas públicos o compadres, y al mismo tiempo periodistas. Ahora, y en esto sí hemos avanzado bastante, son periodistas-periodistas.
¿Existe apoyo por parte de las empresas periodísticas hacia sus periodistas?
Juan Carlos Calderón: los medios son empresas en muy pocos casos independientes. Yo creo que cuando la empresa es independiente, cuando el dueño o o los accionistas del medio están dedicados al negocio periodístico, la libertad es mucho mayor. Sin embargo, la mayoría de medios están vinculados a estructuras de poder económico bastante identificadas. Por ejemplo, el grupo Isaías tiene como 300 empresas y dos canales de televisión. Yo creo que tratar de construir un periodismo independiente es muy complicado, todavía. Yo he conversado con muchos colegas y estamos de acuerdo en que hay la necesidad de establecer procedimientos autónomos de periodismo que no hay aquí. Excepto en la radio. La radio es mucho más democrática. Tú puedes alquilar los fierros y hacer un periodismo independiente. Eso es mucho más fácil. Además, la democracia informativa está en la distribución de los espacios. En la radio no hay un señor que tiene 20 radios, sino que posee una sola radio.
Rubén Darío Buitrón: en el caso de El Universo el manejo ético es muy estricto. Los principios del manual son tus principios, porque son valores con los cuales cualquier periodista de verdad puede identificarse. Se siente el apoyo de los propietarios del periódico. La base de nuestro trabajo es la autocrítica. Estudiamos a fondo y pormenorizadamente la competencia. En cuanto a nuestro trabajo, delineamos grandes ejes temáticos y los refrescamos todo el tiempo de acuerdo con la dinámica de la realidad.
Dolores Ochoa: yo he visto un cambio que ha tenido que ver con los avances de la tecnología. No en todos los medios, pero sin en los más importantes. Hay una renovación en equipos, ya existen cámaras digitales, pequeñas, pero que expresan un cambio de mentalidad. Sin embargo, aunque los fotógrafos hemos avanzado, la gente que decide sobre nuestro trabajo no ha progresado. Nos siguen pidiendo las imágenes que vayan con un texto, sin considerar que las imágenes cuentan historias diferentes. Los fotógrafos nos la jugamos, pero -cuando llegamos- tenemos que dejar nuestros rollos a personas que no tienen idea de lo que está pasando. No hay editores fotográficos. Aquí, todavía, sigue editando el redactor de la noticia. Los fotógrafos han cambiado, pero la estructura del medio no.
¿Ha mejorado la participación de la mujer en el periodismo ecuatoriano?
Dolores Ochoa: creo que no. Solo somos dos fotógrafas en el medio, y si estamos ahí es por nuestra lucha personal. Si hay una balacera en el Congreso, todos los periodistas están debajo de la mesa, los que estamos encima somos los fotógrafos y eso nos incluye a las fotógrafas. No, no ha habido una mejoría de género, si hubiera habido yo me sentiría menos solitaria en esta lucha.
Alexandra Ayala: yo parto de un criterio. La comunicación se ha feminizado, por la cantidad de mujeres que hay en los medios. Pero esa cantidad no significa, necesariamente, que haya habido un cambio con relación a la imagen de la mujer que transmiten los medios.
Hace17 años, a una mujer le impidieron conducir un programa mientras estaba embarazada. Ahora, en cambio, hay muchas mujeres que conducen programas estando embarazadas. Eso puede ser un pequeño adelanto en la medida que se acepta algo que es natural en la mujer.
Por otro lado, en la medida en que las mujeres han crecido y se han desarrollado de manera profesional y personal, se han convertido en parte de la noticia.
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